Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Estella-Lizarra
Una de las comparsas más legendarias del Camino de Santiago. Conocidos por su inigualable "Baile de la Era" y por haber sobrevivido a las crisis del siglo XIX para resurgir con más fuerza que nunca.
La Corte Festiva de Estella-Lizarra
Del Bochorno Real al Esplendor (1903-2024)
La historia moderna de la comparsa de Estella arranca con una anécdota singular[cite: 1298]. En agosto de 1903, la ciudad recibió la visita del rey Alfonso XIII[cite: 1298]. Para la ocasión sacaron a sus gigantes, que tras las guerras carlistas estaban construidos con toscos armazones de "mimbre pintado"[cite: 1302]. El Ayuntamiento sintió tal bochorno al exhibir aquellas figuras deformes (a la reina mora se le había desplazado un pecho) que encargaron inmediatamente una comparsa nueva para el disfrute de los vecinos, vecinas y visitantes[cite: 1303, 1304].
En 1905 llegaron desde Zaragoza los cuatro reyes de cartón-piedra creados por Bartolomé Domingo (por 1.800 pesetas)[cite: 1305]. Décadas más tarde, en 1987, impulsados por los Gaiteros de Estella, se fabricaron réplicas en poliéster y fibra de vidrio (más ligeras, de 45-55 kg) para proteger a las frágiles figuras originales del trote de las calles[cite: 1046, 1048].
Finalmente, en 2024, el taller Eskuartean (Iñaki Azcona) llevó a cabo una restauración histórica de los gigantes originales de 1905, eliminando las viejas pinturas sintéticas y recuperando su majestuosa policromía original al óleo mediante veladuras[cite: 1091, 1092].
Cabezudos y los Caballicos Chepes
En Estella, la función perseguidora la asumen los cabezudos golpeando con la "botarrina" (una vejiga de cerdo hinchada)[cite: 1037]. Cuentan con 8 cabezas y los míticos zaldikos o Caballicos Chepes[cite: 1038].
Comparsa Txiki de Gigantes de Estella-Lizarra
Estella siempre ha tenido gran tradición con los y las txikis. Las cuadrillas y murgas solían acompañarse de pequeños gigantes hechos por ellos mismos. Actualmente, la cantera está asegurada con dos figuras infantiles que llevan los rostros de los queridos gaiteros estelleses Salvador Martínez y Juan Carlos Duñabeitia.
Además, en 2004, el inigualable Antonio Jordana construyó réplicas infantiles de los cabezudos creando una leyenda preciosa para los niños y niñas: inventó que El Tuerto, Robaculeros, Berrugón y Boticario eran en realidad los 4 hijos de los Reyes Juan y Blanca que, al esconderse en la cueva de Los Longinos, no pudieron desarrollar las piernas y crecieron solo de cabeza.
10 Curiosidades Históricas de Estella-Lizarra
Tras las guerras carlistas, los gigantes estaban hechos de toscos armazones de "mimbre pintado"[cite: 1302, 1310]. Durante la visita del rey Alfonso XIII en 1903, las figuras estaban tan arruinadas y deformes (a la reina mora se le había desplazado un pecho de forma grotesca por un mal relleno) que el Ayuntamiento sintió tal bochorno que decidió encargar inmediatamente una comparsa nueva de cartón-piedra[cite: 1298, 1303, 1304].
El encargo original de 1905 estipulaba que las figuras negras debían encarnar a Don Quijote y Dulcinea por el 300º aniversario de la novela[cite: 907, 1016]. Sin embargo, el artesano avisó de que añadir escudos, armaduras y lanzas de hojalata encarecería mucho la obra[cite: 908, 1017]. Por motivos puramente económicos, el Ayuntamiento los suprimió y pidió dos reyes moros[cite: 908, 1018].
Debido a las prisas por el cambio de presupuesto al cancelar a Don Quijote, el artesano Bartolomé Domingo no hizo un molde nuevo. Solución rápida: cogió la cabeza de un rey blanco, le pintó la cara de negro y le colocó un turbante[cite: 910, 1170]. Por eso el rey moro tiene tez oscura pero marcadas facciones europeas, mientras que su reina sí posee rasgos negroides[cite: 911, 1170].
Originalmente los gigantes bailaban dentro de las iglesias por el Corpus Christi[cite: 884, 1024]. Pero con el tiempo, sus bailes se volvieron tan profanos, burlescos e irreverentes que la gente se distraía y perdía el respeto en los actos sagrados[cite: 1024, 1025]. Carlos III los prohibió en 1780 por faltar al decoro religioso, lo que obligó a la tradición a secularizarse y salir a las calles[cite: 884, 885].
Las carreras de los cabezudos son un rito de iniciación infantil donde los niños y niñas aprenden a gestionar el miedo[cite: 894, 895, 978]. Este paso a la madurez se escenifica de forma muy tierna cuando los txikis deciden "hacerse mayores" y entregan voluntariamente sus chupetes al temido cabezudo de 'El Tuerto' a cambio de no recibir más golpes[cite: 896, 980].
A diferencia de Pamplona donde se usan vergas de espuma, en Estella los cabezudos y los "Caballicos Chepes" (zaldikos) golpean y abren paso utilizando la tradicional botarrina: un instrumento contundente fabricado con una vejiga de cerdo hinchada con aire atada a un mango de rabo de toro[cite: 893, 1037].
Tras décadas de uso ininterrumpido y mal mantenimiento, los gigantes originales de 1905 estaban muy deteriorados[cite: 1046]. Impulsados por los Gaiteros de Estella, el Ayuntamiento decidió encargar réplicas exactas en poliéster y fibra de vidrio (que pesan 45-55 kg, frente a los 65-70 kg originales) para asumir los recorridos diarios y proteger el frágil patrimonio de cartón piedra[cite: 1046, 1214, 1216, 1218].
Es una "suite" o danza social de gran arraigo en Estella, rescatada en 1933[cite: 990, 1253]. Se compone de varias partes que van acelerando el ritmo: la Cadena, el Fandango, el Vals, las Boleras y la Corrida final[cite: 992, 993, 994, 995]. Los gigantes Andrés y María Puy (creados en 1947) van vestidos exactamente con la indumentaria tradicional blanca y roja y las alpargatas estellesas para ejecutar este baile[cite: 889, 998].
Agustina Pla fue una polifacética artesana estellesa que, junto a su marido (uno de los hermanos ebanistas Laporta), se encargó de modelar en cartón-piedra, pintar y vestir a los cuatro nuevos cabezudos incorporados en 1947: la abuela chocha, el abuelo chocho y la pareja de aragoneses[cite: 1040, 1226, 1228].
Durante el siglo XX, los gigantes originales sufrieron malas reparaciones con capas de poliuretano que asfixiaron su expresión[cite: 1085, 1204]. En 2024, el taller Eskuartean (Iñaki Azcona) eliminó las viejas pinturas sintéticas y aplicó una delicada policromía al óleo mediante veladuras, devolviendo a los rostros de 1905 sus tonos de piel naturales y la profundidad en la mirada[cite: 1091, 1092, 1093].
Gigantes de Estella-Lizarra para colorear
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