Comparsas de Gigantes y Cabezudos de Sangüesa
Zangozako Erraldoi eta Buruhandien Konpartsak
Una de las comparsas con más historia, anécdotas y pasión de toda Navarra. Sobrevivió a los años oscuros de la Guerra Civil, protagonizó una asombrosa escisión comunitaria en 1989 por defender sus colores tradicionales, y logró un nivel técnico envidiable bailando su mítica "Jota del Olé" bajo las arcadas al compás del soplo mágico de sus gaiteros.
Comparsa Municipal de Sangüesa
Zangozako Udal Konpartsa
Representan el poderío y la majestuosidad. Los reyes cristianos evocan el antiguo Reino de Navarra, mientras que los reyes indios simbolizan los lazos históricos con América y la enorme riqueza de los indianos.




Historia de la Comparsa Municipal de Sangüesa
La comparsa de Sangüesa nació como una iniciativa puramente popular, posicionándose como la 4ª comparsa más antigua de Navarra. En 1917, una cuadrilla de mozos fabricó los primeros gigantes de forma artesanal, vistiendo las estructuras en la sastrería de Demetrio Navallas. Tuvieron tanto éxito que, en 1919, el Ayuntamiento formalizó la comparsa comprando a la empresa madrileña "Losada y Cía" la imponente pareja de los Reyes Cristianos y dos cabezudos por poco más de 600 pesetas.
Tras el dramático parón de la Guerra Civil, la comparsa retomó su actividad. En 1953, se encargó a Valencia una nueva pareja: los Reyes Indios. Su construcción fue un hito etnográfico local, ya que Fernando Roma modeló las cabezas, Sebastián Carlos fabricó los armazones por 1.707 pesetas, y las espectaculares ropas fueron cosidas a mano en el Colegio de la Inmaculada bajo la dirección de Sor Blanca y Sor Adela.
El mayor "salseo" histórico estalló en el verano de 1988. El Ayuntamiento ordenó cambiar unilateralmente los colores de los Reyes Indios (la Reina pasaría de su azul y amarillo tradicional a rosa y azul, y el Rey cambiaría el blanco y rojo por verde y beige). Los porteadores de toda la vida se negaron en rotundo a traicionar la estética y la tradición. Ante la falta de acuerdo, estalló un cisma histórico: los giganteros abandonaron el grupo municipal, obligando al consistorio a formar a 22 nuevos porteadores a contrarreloj para las fiestas de 1989.
A pesar de las idas y venidas, el momento cumbre de la comparsa sigue siendo cada 17 de septiembre a las 02:00 de la madrugada. A esa hora, bajo las arcadas, las figuras se despiden bailando las piezas maestras de la gaita local: la "Jota Vieja", "La Estudiantina", "La Jota del Olé" y la emotiva "Jota La Sirena" (en honor al compañero fallecido José Ignacio Borromeo).
El Legado Disidente: El viaje a Baigorri
La historia de la comparsa de Sangüesa tiene un giro espectacular tras la ruptura de 1989. La comparsa disidente que abandonó el Ayuntamiento no se rindió. Se constituyeron como asociación independiente y, con sus propias manos, fabricaron réplicas idénticas en 1991. En esta labor monumental participaron nombres clave como Javier Murillo y José Luis Álvarez (cabezas y manos), José Javier Astrain (armazones), Joaquín Iso (correas) e Inés Beorlegui y María Dolores Rodríguez (cosiendo los trajes), respetando los colores antiguos y recuperando las bolas de las coronas reales que la República mandó quitar.
Durante años, esta comparsa independiente fue una de las más dinámicas de Navarra, viajando por todos los rincones del territorio, especialmente al Nafarroaren Eguna. Sin embargo, con el paso del tiempo, el grupo decidió disolverse. En un gesto de inmensa generosidad folclórica, en lugar de abandonar las figuras en un almacén, en el año 2006 decidieron donar todos sus gigantes a la localidad de Baigorri (Baja Navarra). En la actualidad, esos históricos gigantes disidentes de Sangüesa siguen bailando cuidados con mimo por los jóvenes de Baigorri.
Cabezudos de Sangüesa
Zangozako Buruhandiak
Han sido los "asusta-niños" del pueblo desde hace un siglo. Una curiosa mezcla entre ancianos navarros, emperadores franceses, figuras de la huerta cedidas desde la Ribera de Navarra y algún viajero recuperado del olvido.







Historia de la comparsa de cabezudos de Sangüesa, el Miedo Festivo a lo Largo de un Siglo
Los cabezudos de Sangüesa no se compraron todos de golpe, sino que son el resultado de la historia y de los lazos de amistad con otras ciudades. La escolta del miedo la abren los dos venerables decanos: Pocaboina y Calvo, llegados en 1919 desde la madrileña fábrica de Losada. Durante generaciones, los padres y madres sangüesinos utilizaban especialmente a Pocaboina como una especie de "hombre del saco amable", asustando ligeramente a los txikis para evitar que se alejaran o se perdieran durante el bullicio de las fiestas patronales.
En el año 1953, coincidiendo con la compra de los Reyes Indios, el Ayuntamiento gastó 1.000 pesetas en adquirir dos kilikis menores que hoy están desaparecidos: "El Negro" y "La Cucaracha". Años más tarde, en 1962, el consistorio decidió ampliar las filas comprando en la casa "Recacha" de Zaragoza a dos nuevos perseguidores: Napoleón y el mítico Pasayo (cuyo nombre es una deformación local de "payaso" que caló para siempre en el imaginario popular).
Pero lo más hermoso de los cabezudos de Sangüesa es el hermanamiento territorial que esconden sus dos últimas figuras. El Bardennero (1979) y el Hortelano (2002) no fueron comprados, sino que son el fruto de una maravillosa y sincera donación realizada por la Comparsa de Gigantes de Tudela. Un símbolo imborrable que une a la Ciudad del Ega y a la Ciudad del Sol a través del folclore.
La familia de perseguidores sumó en 2022 una séptima figura muy especial: el Chino. Este veterano ya corría por las calles de Sangüesa en 1953 junto a los Reyes Indios, hasta que una serie de accidentes lo hizo desaparecer a principios de los años 60, quedando solo restos en el Castillo hasta los años 80. Sesenta años después, coincidiendo con el 900 aniversario de la ciudad, el artista Rubén Platero le devolvió la vida reconstruyéndolo en resina de poliéster, un material ligero y resistente a la humedad.
Comparsa Txiki Municipal de Sangüesa
Zangozako Udal Konpartsa Txikia
La cantera oficial del Ayuntamiento. Creadas en 2009, estas cuatro réplicas a menor escala garantizan el aprendizaje y el relevo generacional de los jóvenes sangüesinos que sueñan con portar a los reyes grandes.




Historia de la Cantera: La comparsa Txiki de Sanguesa
Portar los colosos de más de 50 kilos de la comparsa mayor de Sangüesa requiere una destreza técnica envidiable, especialmente a la hora de bailar bajo las estrechas y tradicionales arcadas de la ciudad. Por este motivo, era imprescindible asegurar que los más jóvenes pudieran aprender este oficio desde una edad temprana.
Fue así como en el año 2009, el Ayuntamiento encargó al artesano Jesús María Andueza y Villacampa la construcción de una comparsa txiki oficial. Andueza fabricó cuatro réplicas casi exactas de las figuras mayores (Reyes Cristianos y Reyes Indios), pero adaptadas estructuralmente: miden aproximadamente 2,50 metros y pesan en torno a los 20 kilos, lo que las hace ideales para que los chavales de entre 10 y 15 años comiencen a familiarizarse con el equilibrio de los caballetes de madera.
Desde su estreno, esta comparsa txiki municipal se ha convertido en una verdadera "cantera de la calle", garantizando el futuro de la comparsa mayor y asegurando que las míticas Jotas y Valses sigan bailándose con orgullo en las Fiestas Patronales.
Comparsa de la Ikastola de Sanguesa
Zangozako Ikastolako Konpartsa
El tesoro rescatado del abandono. Una comparsa escolar, pionera y reivindicativa que nació aprovechando las cabezas originales de la escisión para convertirse en el gran símbolo cultural del euskera en la ciudad.




Historia del Rescate: Los Gigantes de la Ikastola
La historia de las figuras de la Zangozako Ikastola es un relato de pura supervivencia cultural. Nacieron como producto colateral del gran cisma gigantero que sufrió la ciudad. La comparsa disidente montó sus armazones y ropajes sobre unas cabezas antiguas, pero con el tiempo, este valioso patrimonio escolar fue quedando relegado al abandono.
Fue el mítico y legendario gaitero local Joaquín Borromeo quien, en el año 1987, decidió tomar cartas en el asunto. Borromeo rescató estas figuras infantiles y las restauró, dotándoles de unos caballetes ligeros y adecuados para que midieran en torno a 2,00 metros y pesaran apenas 10 kilos, perfectos para los escolares.
Desde entonces, los Reyes de Navarra y la pareja de asiáticos (Chino y China) pasaron a estar bajo la amorosa custodia y el mantenimiento de las familias de la Zangozako Ikastola. Lejos de competir con la comparsa municipal, estos gigantes tienen un papel y una identidad propia brillantemente definida: son los dueños, señores y protagonistas indiscutibles de la celebración del Euskararen Eguna y actúan como embajadores de la lengua vasca en las calles de la ciudad de Sangüesa.
15 Curiosidades Históricas de los Gigantes de Sangüesa
1. ¿Por qué Sangüesa es la 4ª comparsa más antigua de Navarra?
Porque a diferencia de otras localidades donde la iniciativa fue puramente municipal o impuesta, en Sangüesa la comparsa nació en 1917 gracias al esfuerzo autogestionado de una cuadrilla de mozos del pueblo, que vistieron las figuras en la sastrería de Demetrio Navallas, consolidándose como un proyecto 100% popular y pionero antes de que el Ayuntamiento los comprara oficialmente.
2. ¿Cuánto costaron los primeros gigantes frente a los de 1953?
La inflación festiva en Sangüesa es notable y está muy bien documentada. En 1919, el Ayuntamiento compró la impresionante pareja de Reyes Cristianos y dos cabezudos por apenas 600 pesetas a Losada y Cía. En fuerte contraste, cuando decidieron ampliar la comparsa en 1953, los Reyes Indios fabricados en la ciudad de Valencia costaron 3.250 pesetas.
3. ¿Qué pasó en el terrible accidente del Rey Indio en 1953?
El mismo día de su esperado y flamante estreno en 1953, los porteadores esperaban para ir a las Vísperas sujetando a las figuras con el pie. De repente, se levantó una "ciercera terrible" (ráfaga de viento habitual en la zona) que derribó al Rey Indio violentamente contra el suelo. Se le rompió la mano y se le espiazó por completo la cara, requiriendo una reparación de máxima urgencia para salir.
4. El gran cisma de 1988: ¿Por qué se rompió la comparsa vecinal?
En el verano de 1988, el Ayuntamiento decidió de forma unilateral cambiar los colores de la ropa de los Reyes Indios. Querían que la Reina, que iba de azul y amarillo, pasara a vestir de rosa y azul; y el Rey, que iba de blanco y rojo, de verde y beige. Los porteadores de toda la vida se negaron en rotundo a traicionar la estética y la tradición. Ante la falta de acuerdo y diálogo, los giganteros abandonaron la comparsa municipal en bloque.
5. ¿Qué fue de los gigantes "disidentes" fabricados en el año 1991?
La comparsa que abandonó el Ayuntamiento se constituyó como una asociación independiente y fabricó de forma artesanal copias casi exactas de los gigantes en 1991, recuperando los colores históricos y las bolas de las coronas. Tras años de gran éxito viajando por todo el País Vasco, el grupo se disolvió, y en un gesto solidario espectacular en 2006, donaron estas figuras a los jóvenes de la localidad de Baigorri, donde siguen bailando actualmente.
6. ¿Por qué al cabezudo "Payaso" se le conoce como "Pasayo"?
Es una de las genialidades lingüísticas del folclore local. El nombre oficial e histórico con el que se registró y bautizó a este cabezudo llegado en 1962 es "Pasayo". Se trata de una simpática "metátesis" (una deformación popular donde se intercambian las sílabas de la palabra 'payaso') que caló tan profundamente en la tradición oral de los vecinos de Sangüesa que acabó convirtiéndose en su nombre propio inamovible.
7. ¿Qué pasó en el mítico concurso de gigantes de San Fermín de 1959?
En 1945, una valiente cuadrilla de chavales de apenas 16 años (conocidos cariñosamente con el tiempo como "los viejos") se hizo cargo de los gigantes de Sangüesa. Bailaban con tanta destreza física que, en el año 1959, fueron invitados a participar en el prestigioso Concurso de Bailes de Gigantes organizado por la Institución Cunas en los Sanfermines de Pamplona, obteniendo un merecidísimo segundo puesto autonómico.
8. ¿Qué vínculo une a la comparsa de Sangüesa con la de La Txantrea?
Durante la década de los 80, la tradición gigantera sufrió una profunda crisis de portadores en Navarra. Sangüesa fue un faro de resistencia y sirvió de referente directo para ayudar a comparsas barriales emergentes como la de La Txantrea (fundada en 1984). Durante años, ambas agrupaciones forjaron lazos de amistad y fueron de las únicas que salían habitualmente juntas a animar otras localidades forales.
9. El misterio de las tres bolas perdidas de la corona cristiana
Los majestuosos Reyes Cristianos de 1919 lucían originalmente unas grandes coronas medievales rematadas con tres vistosas bolas en la parte superior. Sin embargo, con el advenimiento de la II República en 1931, el fervor popular obligó a arrancar y retirar para siempre estas bolas de las cabezas como símbolo antimonárquico, estética que el Rey Cristiano ha mantenido hasta hoy.
10. ¿Por qué el Rey Indio de Sangüesa tiene un gemelo en Valladolid?
En 1953, los gigantes no se hacían a medida ni por encargo exclusivo, sino que los ayuntamientos los compraban por catálogo a talleres industriales que reutilizaban repetidamente sus moldes de escayola para abaratar costes. Es por eso que el Rey Indio fabricado por el artesano F. Roma en Valencia para Sangüesa tiene un "clon" exacto bailando a cientos de kilómetros en la comparsa municipal de Valladolid.
11. ¿Quién es el cabezudo Pocaboina y por qué asustaba a los niños?
Pocaboina es el gran decano de los cabezudos (1919). Representa a un simpático aldeano navarro, pero durante generaciones fue utilizado inteligentemente por los padres y madres sangüesinos como una especie de "hombre del saco amable", asustando ligeramente a los txikis para evitar que se alejaran demasiado de la familia o se perdieran durante el enorme bullicio de las fiestas patronales.
12. La magia del gaitero Joaquín Borromeo y la clásica Jota Vieja
El mítico gaitero local Joaquín Borromeo (quien además restauró los txikis de la Ikastola) logró una simbiosis musical perfecta con la comparsa. El vínculo y las horas de ensayo eran tan fuertes que los porteadores no necesitaban siquiera hablarse durante la "Jota Vieja": sabían el momento exacto para hacer girar al gigante guiándose única y exclusivamente por los cambios de intensidad y volumen en el soplido de su gaita.
13. ¿Por qué la despedida oficial festiva es a las dos de la madrugada?
Desde el revolucionario cambio organizativo del año 1981, el Ayuntamiento y la comparsa acordaron trasladar la despedida final de los gigantes al horario nocturno para que todo el pueblo pudiera asistir. Cada 17 de septiembre, puntualmente a las 02:00 am, bajo las iluminadas arcadas y soportales del Ayuntamiento, se despiden bailando la Jota del Olé, la Jota Vieja, La Estudiantina y la emotiva "Jota La Sirena".
14. El libro del Centenario y las asombrosas 33 sagas familiares
Para celebrar por todo lo alto el centenario de los Reyes Cristianos en 2019, el Ayuntamiento encargó a Javier y Arturo Navallas el exhaustivo libro "Sangüesa: 100 años de Gigantes". En sus 208 páginas se documentan de forma oficial hasta 33 sagas familiares distintas de Sangüesa que han estado vinculadas a la comparsa de forma ininterrumpida, demostrando que la tradición se transmite literalmente en la sangre.
15. El cocodrilo bombardero: Los gigantes en el imaginario escolar infantil
Los certámenes literarios escolares en euskera demuestran que los gigantes son magia pura y están integradísimos en la psique infantil. En el famoso cuento premiado "Bonbardiro Krokodiloa Zangozan", los niños imaginaron una fantasía épica donde la ciudad es salvada del ataque de un reptil gigante gracias a la milagrosa intervención de un enorme árbol vivo y dos héroes colosales de cartón piedra llamados "Brr-brr Patapim" y "Tung-tung-tung Sahur".
Gigantes de Sangüesa para colorear
Descarga las láminas oficiales en PDF, imprime y diviértete coloreando a los majestuosos Reyes Cristianos y Reyes Indios de Sangotza.



